Vistas del distrito financiero de noche desde Pudong en Shanghai, China
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Guía de viaje: qué ver y hacer en Shanghai pt.1

 

 

De todos los lugares que he visitado de China, Shanghai es mi favorito de cabeza. El verano que acabé la carrera me aceptaron para una beca del Instituto Confucio y pude ir cuatro semanas en verano allí a seguir estudiando chino. Todas las veces que he ido a China ha sido gracias a estas becas. En el la guía de viaje de Beijing hablo con más detenimiento de estas becas y como pude ir dos veces a Beijing gracias a ellas. También podéis encontrar consejos generales sobre viajar a China. En esta ocasión la beca era un poco diferente porque solo teníamos cuatro horas de clase por las mañanas, teniendo las tardes y fines de semana libres (cuando fui a Beijing teníamos los diez días un horario muy estructurado de clases, actividades y visitas). Ellos se hacían cargo del alojamiento y las clases, y nosotros pagábamos el visado, billete de avión, la comida, transporte y demás gastos personales.

 

La universidad en la que dábamos clase era la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai (SISU), en el campus de Hongkou, en plena ciudad. Nos alojaron en SISU Guest House, que está en el mismo campus. La ubicación de la universidad era muy buena porque a 10 minutos andando teníamos dos paradas de metro diferentes que nos conectaban con el resto de la ciudad.

 

Cada semana llegaban a la universidad alumnos nuevos, y estaban desde una semana a varios meses. Nada más llegar realizamos una pequeña prueba de nivel que usan de manera orientativa para asignarte un nivel. Yo acabé cambiándome a un nivel más alto del que me asignaron, porque si bien es verdad que hablando no tenía nada de soltura, en cuanto a vocabulario, comprensión lectora y demás áreas se me quedaba corto el nivel inicial. Creo que, aunque los primeros días sientas que no te enteras de mucho, al final te fuerzas a estar más atento en clase, estudiar y acabas aprendiendo más que si te quedas en un nivel similar al tuyo en el que lo pillas todo.

 

Lo que más me gustó fue que la profesora se enfocó mucho en la parte oral del idioma porque por su experiencia sabía que era lo que más cuesta a los estudiantes, y en esas cuatro semanas noté que mejoré muchísimo. Los primeros días en China sólo podía hacer frases cortas y mi pronunciación no era muy buena así que los chinos no entendían gran parte de lo que quería decir. En mi mente tenía mucho vocabulario, pero a la hora de hablar no conseguía hacer frases coherentes ni naturales. Ya la última semana podía tener conversaciones fluidas con gente china y con mis compañeros, pues la gran mayoría eran japoneses que no sabían hablar muy bien inglés y usábamos el chino para entendernos.

 

Son experiencias diferentes, pero disfruté estas cuatro semanas de una forma muy especial. Las dos veces que estuve en Beijing íbamos en grupo con guías y un monitor responsable por cada país, y nuestras actividades y movimientos estaban muy restringidos. En Shanghai no teníamos a nadie que se hiciera cargo de nosotros, así que nosotros mismos éramos responsables de todo lo que hacíamos a lo largo del día. Mi compañera de habitación era una chica de Madrid con la que volé desde España y es una chica increíble con la que conecté desde el primer momento. Todos los días después de clase íbamos las dos a visitar distintas zonas y monumentos de la ciudad, hasta la hora de dormir que volvíamos a la habitación. Tenemos muchas cosas en común así que los planes que hacíamos por las tardes nos gustaban a las dos. Y los fines de semana aprovechábamos para coger el tren y visitar otras ciudades cercanas.

 

Las dos primeras semanas me costaba un poco levantarme por las mañanas para ir a clase, pero porque estaba en un ambiente nuevo y desconocido, y sentía cierta “resistencia” a enfrentarme a todo ello. Ya a la cuarta semana me sentía como en casa y tenía un grupo de amigos y compañeros de clase con los que podía hablar de todo y pasar el rato juntos después de clase. Me dio una pena tremenda volver a España porque ya por fin estaba muy a gusto, con mi rutina nueva y yendo a clase motivada. Echaba de menos a mis amigos y familia, pero no me hubiera importado haberme quedado allí más semanas incluso meses a seguir aprendiendo.

 

CÓMO MOVERSE

 

Para moveros del aeropuerto de Pudong a la ciudad y viceversa, podéis montar también en el tren Maglev. Este tren cubre la distancia de 30 kilómetros entre el aeropuerto y la estación Longyang Road en unos 7 minutos, a 431 kilómetros por hora. Este tren se mueve levitando a unos centímetros de las vías, gracias a los electroimanes que tienen el tren y las vías.

 

Para movernos por la ciudad utilizamos principalmente el metro. La red es muy extensa y las estaciones son grandes y están muy limpias. Solo utilizamos el taxi para llegar la primera noche al alojamiento y las noches que salíamos a tomar algo a bares.

 

QUÉ VER Y HACER

 

En esta primera parte de la guía os enseño algunos de los lugares más conocidos de la ciudad:

 

  • Pasar la tarde en la Plaza del Pueblo (ren min guang chang, 人民广场). Está en pleno centro de la ciudad. En ella encuentran dos museos. Uno de ellos es el Museo de Shanghai (shang hai bo wu guan, 上海博物馆), que es una visita imprescindible si os interesa la historia y cultura chinas. La entrada es gratuita y tiene expuestos esculturas, pinturas, porcelana, piezas de caligrafía… Otra visita interesante es el Centro de Planificación Urbana de Shanghai (shang hai cheng shi gui hua chang shi guan, 上海城市规划展示馆). La ciudad es famosa por sus rascacielos, pero también tiene rincones y zonas con arquitectura muy diferente que se remonta a cuando era una colonia. En este museo hay maquetas, fotos y vídeos que ayudan a entender el desarrollo de la ciudad a lo largo de los años.
  • Pasear por el Bund (wai tan, 外滩) a la orilla del río Huangpu. Desde esta zona peatonal tenemos las mejores vistas de Pudong, la zona de rascacielos de la ciudad. Al lado del paseo podemos ver muchos edificios como hoteles y bancos, con arquitectura gótica, románica, renacentista…que contrastan con el aspecto futurista de Pudong. Lo mejor es venir por la tarde, para disfrutar del skyline de día y noche, totalmente iluminado.
  • Recorrer la calle Nanjing (nan jing lu, 南京路), que conecta el Bund con la Plaza del Pueblo. La calle comercial mas importante de la ciudad está llena de tiendas y por la noche está iluminada por multitudes de neones.
  • Pasear por el Jardín y Mercado Yuyuan (yu yuan, 豫园). En pleno centro de la ciudad, el jardín tiene pabellones con arquitectura tradicional que se mezcla con estanques y árboles. En los alrededores del jardín hay tiendas y restaurantes. La zona es muy turística, pero a mi fue uno de los sitios que más me gustó de la ciudad. Me encantaron los edificios del recinto y de noche, cuando se ilumina, todo era más bonito aún. A unos metros está el Templo del Dios de la Ciudad (shang hai cheng huang miao, 上海城隍庙).

 

Podéis leer también la parte 2, parte 3 y parte 4 de la guía de la ciudad. Si vais a estar en China bastantes días, visitaría también Beijing, para poder ver bien el contraste entre las dos ciudades.

 

Montando en el tren Maglev

 

 
El campus de SISU en Hongkou

 

Lotos en la Plaza del Pueblo

 

El Centro de Planificación Urbana de Shanghai

 

Paseando por Nanjing Road de noche

 

Edificios con arquitectura no oriental en el Bund

 

El skyline desde el Bund por el día

 

 

El skyline y sus colores de noche

 

Los exteriores del mercado Yuyuan

 

 

Estanques y puentes en el jardín Yuyuan

 

Lotos y lotos sobre el agua

 

Entrar al mercado Yuyuan es como entrar a otro mundo

 

Hay lugares que son más bonitos de noche que de día y el mercado Yuyuan es uno de ellos

 

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